VALIENTES, LUCHADORAS, ETERNAS.
Las mujeres de Serranillos fueron, como en otras muchas zonas rurales, el hilo conductor de las familias. Un hilo transparente pero fuerte, infinito.
Criaron a sus familias, la gran mayoría solas, ya que los hombres, arrieros, recorrían España vendiendo pimentón y aceitunas.
Cuando las Misiones Pedagógicas llegaron a Serranillos, no encontraron hombres (ni chimeneas). Pero sí un sin fin de mujeres dicharacheras, campechanas, alegres y trabajadoras.
Nunca nadie las reconoció su trabajo ni su dedicación, pero para esto estamos nosotras, para darlas ese lugar que tanto merecen.
Por su esfuerzo, su tesón, y su valentía.
Nos abristeis camino, nos disteis lo que somos ahora.
Y este es nuestro pequeño homenaje.
Siempre vuestras.
Serranas de nuestra vida.
